martes, 26 de julio de 2011

Zanshin: el espíritu del gesto


 Asociación Shotokan Ryu Kase Colombia


Artículos de interés general





Zanshin: el espíritu del gesto

Cuando se  habla de Zanshin en artes marciales se refiere al hecho de adoptar un estado de vigilancia activa, relajada y permanente, manteniendo la atención en lo  que está ocurriendo, y en lo que puede suceder, porque nada en ningún momento es definitivo, y  siempre cabe esperar algún cambio.[1]

Esta palabra viene de un vocablo  japonés que significa:

Zan: permanecer, seguir, continuar, guardar, preservar, etc.

Shin: corazón, espíritu, atención, voluntad, etc.


Zanshin es el estado mental por el cual es posible pasar libremente desde la finalización de un movimiento al próximo, literalmente quiere decir estar absolutamente atento al próximo movimiento, inmediatamente después de haber concluido el anterior. En Zanshin la mente enfoca la totalidad de los movimientos del cuerpo. En las artes marciales, la actitud de Zanshin es fundamental, ya que se trata de la imitación de un combate, en cuyo desarrollo el descuido conduce a la derrota o causa alguna lesión. [2]

Al adoptar un estado de vigilancia se consideran tres fases:

1.- Zenshin.- La concentración pasiva y atenta antes de que se desencadena la acción.

2.- Tsushin.- La vigilancia activa durante el combate, para descubrir o intuir todas las acciones y reacciones del adversario.

3.- Zanshin.- La vigilancia atenta después de terminada la acción.

Para lograr un estado de Zanshin se necesita mantener la atención continua en el aquí y ahora,  la percepción inmediata,  la disponibilidad permanente y serenidad y autocontrol. Esto en resumidas cuantas es  darse cuenta de todo, sin ser consciente de estar consciente de que se permanece en alerta, tal como nos lo enseña el Zen:

Zanshin, en definitiva,
Mirar sin mirar
 Escuchar sin escuchar
Sentir sin sentir
Pensar sin pensar

El estado Zanshin tiene una vinculación directa con el ki y la respiración, para el autor Camelo Ríos, existen varios tipos de Zanshin, pero cuenta de tres tipos de Zanshin fundamentales a groso modo:[3]

Zanshin Negativo: Se trata de un estado natural, a veces muy desarrollado en ciertos individuos, que les permite una rara percepción de las situaciones de peligro. Esta sería equivalente al estado de alerta de los animales salvajes, del hombre primitivo, o acosado por los depredadores. Este primer Zanshin sería de polaridad evidentemente negativa, centrada sobre el temor de perder las posesiones o la personalidad individual con sus atributos transitorios.

Zanshin Neutro: Se trata esta vez más de una disponibilidad especial para responder a un estímulo exterior que de un instinto natural incontrolado y susceptible de influencias exteriores. Es el Zanshin de un budoka entrenado o de un meditante. En este tipo de Zanshin, el hombre ya ha encontrado (después de arduos esfuerzos y muchos años de duro entrenamiento) la sede del Ki, que los orientales llaman Punto Uno (Saika-no-itten); es decir, el Centro del Hara, y se ha asentado definitivamente en él, en todas las acciones o acontecimientos humanos.

Zanshin Positivo: Este tercer tipo de Zanshin, si bien aún no es definitivo, si que es un estado considerablemente alto en la práctica de un Budo. Superada la etapa del temor que provoca la vigilancia en los individuos poco desarrollados interiormente o egocéntricos, lograda una cierta disponibilidad en la acción sin pérdida de la calma, se llega a este Zanshin de los más grandes expertos y de algunos maestros. Este es el Zanshin que todos deberíamos esforzarnos en conseguir, pues se trata de una poderosa irradiación desde el interior que rodea al adversario e inhibe o neutraliza su espíritu hostil o su agresividad. Se trata más bien de una potente emisión de la energía interior hacia el exterior. Es este estado el que ha permitido a ciertos Samuráis llegar a ser tan célebres. De él derivan los extraños fenómenos de premonición o de intuición de una agresión, de los cuales existen tantas leyendas en el Japón.

Nosotros, como karatekas que somos debemos recodar siempre un estado de Zanshin en todas las acciones que realicemos, en la vida cotidiana, entrenándonos en nuestros trabajos, cuando tomamos el bus o tomamos los alimentos, la forma como caminamos y de conducir, eso realmente nos lleva a vivir  intensamente, encontrando la entrada hacia nosotros mismos.

“Para el espíritu del Zen y del Budo, el lugar de combate se encuentra en la vida cotidiana.  En cada instante es preciso estar consciente, al levantarse, en el trabajo, durante las comidas, al acostarse, etc. Ahí está la maestría”
Taisen Deshimaru (Monje Zen)

Referencias

[2] Santos Nalda J.  Aikido. Zanshin: la alerta permanente. El budoka 2.0.  Revista Nº 2-  80-82 pg. http://www.elbudoka.es/media_items/file/budoka2.pdf

[3] Rios Carmelo  http://jlgarcia.galeon.com/Zanshin.htm


Carolina Correal Sánchez
2º Kyu- Shotokan Ryu Kase Ha


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